miércoles, 19 de octubre de 2016

Cooperación internacional entre el Tecnológico de Monterrey y WashU para formar a los líderes del futuro


Con el propósito de impulsar la cooperación y desarrollo en materia de enseñanza e investigación, la Escuela Nacional de Ciencias Sociales y de Gobierno del Tecnológico de Monterrey y McDonnell International Scholars Academy de Washington University in St. Louis (WashU) firmaron el 17 de octubre un convenio de colaboración, el cual le permitirá al Tecnológico de Monterrey pertenecer al Network of Partner Universities. Las Universidades que se convierten en socios de McDonnell International Scholars Academy están comprometidas con la excelencia en la educación y la investigación, además de reconocer la importancia de la colaboración internacional.

El objetivo de la alianza entre Washington University y el Tecnológico de Monterrey es promover el interés en las actividades de enseñanza e investigación; así como profundizar el entendimiento de los temas económicos, culturales y sociales de ambas instituciones. Por ello, las universidades buscarán promover intercambios mediante la invitación de profesores y personal para que participen en distintas actividades de enseñanza e investigación. También se llevarán a cabo intercambios de estudiantes de licenciatura y posgrado; se organizarán simposios, conferencias cursos y reuniones sobre temas de investigación, y se intercambiará información referente al desarrollo estudiantil y de enseñanza, además de llevarán a cabo programas de educación continua.

Alejandro Poiré, Decano de la Escuela Nacional de Ciencias Sociales y Gobierno, estableció que la colaboración entre Escuelas ayuda a generar soluciones de mayor impacto a los problemas públicos más relevantes. Por su parte el Rector de WashU estableció que el Tecnológico de Monterrey es el integrante número 32 de la McDonnell International Scholar Academy. "Las universidades que son parte de esta alianza están comprometidas con la educación y la investigación" apuntó.
  
Con este nuevo acuerdo, el Tecnológico de Monterrey reafirma el compromiso de brindar a sus alumnos no sólo una educación de excelencia, sino de forjar su formación para que sean líderes competitivos a nivel internacional.

Salvador Alva, Presidente del Tecnológico de Monterrey, destacó que México necesita una institución de clase mundial capaz de desarrollar liderazgo y emprendimiento, y el Tecnológico de Monterrey es esa institución.

En la firma del convenio, la cual se llevó a cabo en la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey sede Monterrey, estuvieron presentes por parte del Tecnológico de Monterrey Salvador Alva, Presidente del Tecnológico de Monterrey; Alejandro Poiré Romero, Decano de la Escuela Nacional de Ciencias Sociales y Gobierno; Carlos A. Villanueva, Gerente de Relaciones Internacionales; Pablo de la Peña, Director de la Sede Monterrey y de Transformación de la Gestión Pública. Por parte de Washington University in St. Louis estuvieron el Rector, Mark S. Wrighton, el Vicerrector de Relaciones Internacionales, James Westsch, y el profesor asociado en Ciencia Política, Guillermo Rosas.



lunes, 3 de octubre de 2016

Elecciones en Rusia, una derrota más para la democracia

Fuente: EFE

El domingo 18 de septiembre se llevaron a cabo las elecciones legislativas en la Federación Rusa, mismas que dieron una mayoría constitucional al partido oficialista Rusia Unida. Marta Ochman, profesora e investigadora de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey, quien además es especialista en Europa, en su columna para el Universal, explica cómo estos resultados reflejan dos fenómenos: el primero, el fraude y la manipulación electoral que siempre están presentes en la vida política de Rusia, y el segundo, la indiferencia social que es de carácter cíclico. Aquí la opinión de Marta Ochman:

En el caso de Rusia, las elecciones vacías de un contenido democrático ya no sorprenden a nadie. Durante los primeros 12 años, el autoritarismo de Putin se disfrazaba de paternalismo no democrático, pero aparentemente benévolo para la mayoría de los rusos, que no para sus enemigos políticos, como lo demostró el caso de Yukos y su dueño Mijaíl Jodorkovski, encarcelado por delitos de evasión fiscal precisamente cuando declaró aspiraciones políticas con vistas a las elecciones presidenciales de 2004. Gran parte de la popularidad de Putin fue genuina: la reconstrucción del prestigio internacional de Rusia y la mejora de la situación económica de las familias rusas explican la alta popularidad de Putin, tanto como Presidente, como cuando ocupó el cargo del Primer Ministro. Fueron tiempos que permitieron a Putin afianzar un sistema político de autoritarismo electoral, capaz de perpetuarlo en el poder.

Las últimas elecciones parlamentarias son una buena ilustración de sus logros: la fecha fue adelantada tres meses sin una razón más allá de que coincidiera con las vacaciones, aumentando así el abstencionismo (la participación fue de 30% del electorado); se alentó la participación de grupos y candidatos desconocidos, pero suficientes para dispersar el voto de los descontentos con el régimen actual; el acarreo, la falsificación de listas y de resultados, compra de votos, el embarazo de urnas, el carrusel, fueron estrategias orientadas no sólo a ganar las elecciones, sino a lograr una mayoría constitucional, y afianzar así la imagen del régimen que se está tambaleando en su popularidad, no por ser autoritario, sino por los recortes sociales y la devaluación galopante. No olvidemos que en 2018 Vladimir Putin enfrentará las elecciones presidenciales, que todavía hace poco, consideraba ganadas.

¿Qué podemos esperar de aquí a 2018? La situación económica de Rusia no va a mejorar. Hay problemas coyunturales que afectan a este país, como el bajo precio de petróleo (prácticamente 50% de los ingresos de Rusia dependen de los energéticos). Las sanciones impuestas por las principales economía del mundo por la anexión de Crimea y el papel desestabilizador que juega Rusia en el conflicto de Ucrania, así como las contra-sanciones anunciadas por Rusia, no se modificarán, porque la política exterior agresiva es una estrategia que fortalece la imagen de Putin y le acarrea popularidad en medio de la crisis. Además, mientras las causas reales y profundas de la crisis yacen en la falta de reformas estructurales, las sanciones permiten atribuir la culpa por el deterioro de la calidad de vida al enemigo externo, al Occidente.

De ahí que no se puede esperar un despertar democrático en Rusia; de hecho, ya ni siquiera es un caso aislado: el autoritarismo electoral y el populismo están ganado terreno a la democracia. Por algo Vladimir Putin es uno de los políticos que Donald Trump más admira.

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